En la zona en que ha seleccionado (Manta), el peligro de calor extremo se clasifica como bajo de acuerdo con la información disponible en esta herramienta. Esto significa que hay una probabilidad de entre el 5 % y el 25 % de que se produzca al menos un periodo de exposición prolongada a calor extremo, causando estrés térmico, en los próximos cinco años. En las decisiones relativas a la planificación del proyecto, el diseño del proyecto y los métodos de construcción se debe buscar información adicional sobre si considerar el nivel de peligro extremo durante la duración del proyecto. A continuación se presenta una lista de recomendaciones que pueden seguirse en las distintas fases del proyecto para ayudar a reducir el riesgo de su proyecto. Tenga presente que estas recomendaciones son genéricas y no específicas para un proyecto concreto.
El calor extremo es un peligro que normalmente evoluciona en periodos de días a semanas, afectando a amplias zonas geográficas (que se extienden a lo largo de miles de kilómetros) y afectan a múltiples sectores, incluidos la salud humana, el consumo y la producción de energía, el funcionamiento de las plantas industriales, la infraestructura de transporte, la producción de ganado, el rendimiento de las cosechas, la silvicultura, el turismo y la productividad laboral. Las olas de calor pueden afectar la salud pública, reducir la productividad y limitar el funcionamiento de la infraestructura.
Aunque la zona de su proyecto está clasificada con un nivel bajo de peligro de calor intenso, el aumento del número, la frecuencia y la intensidad de las olas de calor merecen que usted esté atento a una amplia gama de impactos derivados de la exposición al calor extremo. Esto es lo más importante, ya que las zonas con un bajo peligro han estado históricamente afectadas por calor extremo en un grado limitado, por lo que estarían menos adaptadas a esos impactos. Especialmente en el caso de los proyectos de infraestructura que se prevé que tengan una larga duración, es conveniente conocer los aumentos previstos del peligro de calor extremo inducido por el cambio climático.
La información del peligro de calor proporcionada por ThinkHazard! debería considerarse preliminar en la definición del peligro de calor en la zona de su proyecto. Para determinar de manera más precisa el riesgo potencial, debe llevarse a cabo una evaluación detallada que identifique la vulnerabilidad al calor extremo de su proyecto.
Debe prestarse especial atención a proyectos situados en zonas con construcciones, tales como ciudades o puertos, ya que, en comparación con las zonas rurales, estas se encuentran sujetas a un mayor peligro de calor extremo, debido al fenómeno de las islas de calor urbanas.
Algunos proyectos, como los relacionados con construcciones individuales, o con componentes de infraestructuras, tales como transformadores de la red eléctrica, pueden requerir una evaluación muy precisa del riesgo de calor extremo a escala local, donde se consideren, por ejemplo, las condiciones de calor en interiores frente a exteriores, o lugares soleados frente a lugares con sombra, involucrando resoluciones espaciales de unos pocos metros.
El indicador utilizado para el peligro de calor extremo en ThinkHazard! combina la temperatura y la humedad incluidas en el índice de medición del riesgo de estrés térmico (WBGT), que se relaciona con el bienestar térmico humano, y que no necesariamente es el indicador más relevante para su proyecto. Por ejemplo, si su proyecto se refiere a la producción de energía, podría necesitar más bien un indicador que cuantifique la demanda de energía de refrigeración (p. ej., grados día de enfriamiento). Este se obtendría de análisis sectoriales específicos en la zona del proyecto, como se sugiere en algunos de los enlaces proporcionados a continuación.
Quizás debería considerar las siguientes vulnerabilidades sectoriales al calor extremo:
• Salud humana: el calor extremo constituye el desastre meteorológico más mortífero, debido a que los eventos de calor extremo suelen coincidir también con niveles altos de contaminación atmosférica. Las poblaciones urbanas y las que trabajan al aire libre en zonas urbanas o rurales son las más vulnerables. Se puede encontrar orientación adicional en el documento de la OMM y la OMS de 2015 titulado "Heatwaves and Health: Guidance on Warning-System Development" (http://www.who.int/globalchange/publications/heatwaves-health-guidance/en). • La productividad laboral puede verse afectada por el calor extremo, especialmente en el caso de los trabajadores al aire libre, o los trabajadores en construcciones con malas condiciones de refrigeración o ventilación. Los trabajadores de los sectores de la agricultura, las manufacturas y la construcción son los grupos más vulnerables al calor exterior. WBGT es una medida adecuada en el contexto de la productividad laboral, si bien la evaluación de la exposición interior al calor extremo podría beneficiarse de estimaciones locales específicas, realizadas con instrumentos de medición del WBGT comerciales. • La producción de energía, en particular la producción de energía eléctrica, es especialmente vulnerable, dado que la infraestructura para la producción y la transmisión (p. ej., los transformadores) de energía eléctrica puede experimentar averías en periodos de calor extremo. Además, los periodos de calor extremo vienen con frecuencia unidos a un incremento de la demanda máxima de electricidad para la refrigeración de los edificios en funcionamiento, coincidiendo al mismo tiempo con un aumento de la dificultad para obtener suficiente agua de refrigeración para la generación de energía térmica durante condiciones de mucho calor. • La producción de energías renovables, en particular la energía solar --paneles fotovoltaicos (PV) y plantas de concentración de energía solar (CSP)-- podría reducirse en periodos de temperaturas elevadas. En el caso de los módulos PV, debería tenerse en cuenta la eficiencia eléctrica que depende de la temperatura, y aplicar medidas de mitigación como instalar paneles PV algunos centímetros por encima de los tejados para permitir que el flujo de aire convectivo enfríe los paneles. • Las plantas industriales pueden tener dificultades de refrigeración, especialmente aquellas que dependen de la refrigeración natural derivada del viento. Además, la producción de energía inducida por el calor puede reducirse y afectar negativamente las operaciones en las plantas industriales. • La infraestructura del transporte también es sensible al calor extremo. Las operaciones ferroviarias pueden verse negativamente afectadas por el combado de las vías férreas, la fatiga de materiales y el sobrecalentamiento de los equipos. Los pavimentos de las carreteras pueden sufrir daños, y los neumáticos de los vehículos experimentan fallas en condiciones de temperaturas elevadas. El sector de la aviación puede verse afectado por daños en la superficie de las pistas, y limitaciones de peso en el despegue de los aviones durante periodos de calor. • El rendimiento de las cosechas puede verse afectado negativamente por el calor, especialmente si el calor viene acompañado de sequía. En estas condiciones de calor y sequía, existe un mayor riesgo de incendios forestales, mortalidad de los árboles inducida por el calor y reducción de las tasas de crecimiento de los árboles, lo que afecta a los proyectos forestales. Para estimar el impacto sobre los proyectos forestales pueden utilizarse curvas exclusivas de crecimiento de especies específicas que indiquen el efecto de la temperatura en el crecimiento de las plantas. • La producción de ganado puede verse afectada durante periodos de calor extremo, especialmente los sistemas de producción intensiva de ganado lechero, debido a una menor fertilidad y a una mayor mortalidad, a una menor producción de leche y a las pérdidas de ingresos asociadas. Las aves de corral y el ganado porcino también son sensibles al calor extremo. • En determinadas zonas, el turismo de verano puede verse afectado negativamente por las consecuencias del calor extremo, si bien otras zonas (más frías) podrían resultar beneficiadas. A fin de evaluar esta situación, se han establecido los denominados "índices climáticos para el turismo".
Aparte de estas consideraciones sectoriales, tenga en cuenta que la vulnerabilidad de su proyecto al peligro de calor extremo también puede surgir de impactos sectoriales indirectos. Por ejemplo, una unidad de producción industrial puede ver comprometidas sus operaciones no solo por las condiciones locales de estrés térmico (que afectan la productividad laboral o la falla de componentes), sino también debido a la interrupción del transporte o de las infraestructuras de producción de energía que afectan sus líneas de suministro.
El peligro de calor extremo suele aparecer junto con la sequía (escasez de agua), de la cual también hay información disponible en la plataforma ThinkHazard!. El calor y la sequía combinadas pueden reforzar los impactos entre ellos, por ejemplo durante un episodio de calor extremo en una planta industrial se puede requerir una mayor refrigeración, pero una sequía que ocurre al mismo tiempo podría limitar la disponibilidad de agua para enfriamiento.
Recursos adicionales: • OMM y OMS 2015. "Heatwaves and Health: Guidance on Warning-System Development", http://www.who.int/globalchange/publications/heatwaves-health-guidance/en/ • Queensland University of Technology 2010. Informe "Impacts and adaptation response of infrastructure and communities to heatwaves: the southern Australian experience of 2009" para National Climate Change Adaptation Research Facility, Gold Coast, Australia; https://www.nccarf.edu.au/publications/impacts-and-adaptation-responses-infrastructure-and-communities-heatwaves • Más información sobre los "índices climáticos para el turismo"’ se puede encontrar en: https://earth-perspectives.springeropen.com/articles/10.1186/s40322-016-0034-y.
Como primer paso para conseguir información sobre el peligro de calor extremo de la zona de su proyecto, deberá pedir información a los organismos meteorológicos nacionales o regionales, que con frecuencia disponen de registros y estadísticas sobre la incidencia del calor extremo. En caso de que su proyecto esté situado en un entorno edificado (ciudad, puerto o área industrial de gran tamaño), compruebe si hay disponibles mapas de calor locales, y una representación del efecto de isla térmica urbana. Las zonas urbanas son generalmente más cálidas que su entorno rural debido a las distintas características térmicas de los edificios y las superficies pavimentadas en comparación con las superficies naturales. Aun cuando la diferencia de temperatura resultante es en promedio de unos pocos grados, las temperaturas en zonas urbanas o portuarias pueden superar a los valores rurales en hasta 7-8 °C (12-14 °F) y más aún durante la noche en condiciones favorables. Estas mayores temperaturas urbanas no se incluyen en la evaluación del peligro de calor extremo de la plataforma ThinkHazard!. Además, la información obtenida del servicio meteorológico nacional no abarcará probablemente los efectos urbanos, dado que sus procedimientos de observación suelen no incluir las zonas urbanas. Lo ideal es que el nivel de resolución espacial de un mapa de calor local sea del orden de unos cientos de metros o mejor, y que permita identificar las denominadas “zonas de puntos calientes”. Evalúe si existen reglamentos locales para el calor extremo, como definiciones nacionales o regionales utilizadas para definir los episodios de olas de calor. No existe una definición generalmente aceptada de “ola de calor”, sino que difiere entre países y sectores económicos. Evalúe si los reglamentos locales incluyen planes de acción en la esfera de la salud y el calor y reglamentos de salud y seguridad tales como tiempos de descanso obligatorio en el puesto de trabajo en caso de calor extremo. Para los proyectos de infraestructuras, verifique si existen reglamentos locales en cuanto a los códigos de construcción (p. ej., que contengan referencias a prácticas u obligaciones de construcción resistente al clima, como techos ecológicos), la resistencia al calor de los materiales utilizados en la infraestructura del transporte (p. ej., riesgo de combado de vías férreas como resultado de unas altas temperaturas, umbrales de temperatura de fusión del asfalto, capacidad de carga máxima de dispositivos que enfríen grandes infraestructuras informáticas). Cuando recabe información local, asegúrese de tener en cuenta el tipo correcto de indicador para su sector de interés. Para proyectos que impliquen problemas potenciales para la salud o la productividad laboral, existen varios indicadores del "bienestar térmico humano". Para el sector energético puede ser más relevante un indicador basado en el concepto de " grados día de refrigeración". El rendimiento de los cultivos se regirá por otros indicadores que contienen umbrales de temperatura que pueden variar según el tipo de cultivo, y que tal vez sea necesario combinar con un indicador de estado de sequía. Entrevístese con organizaciones sectoriales para obtener información acerca de la vulnerabilidad local de acuerdo a experiencias pasadas. Para el peligro de calor extremo, considere las siguientes organizaciones: • autoridades de salud pública • asociaciones laborales • organizaciones de transporte (por carretera, ferroviario, acuático, aéreo) • el sector agrícola • el sector de la producción/distribución eléctrica • operadores de plantas industriales Intente obtener pruebas de fenómenos anteriores de calor extremo. Los informes sobre fenómenos anteriores de calor extremo, si los hubiera, pueden ser muy valiosos, especialmente si formulan recomendaciones y medidas para afrontar el calor extremo. También es recomendable buscar ejemplos de buenas prácticas en otros países, regiones y lugares que muestren un nivel comparable de peligro de calor extremo y para los que el proyecto muestre características similares (p. ej., sector similar, las mismas características de infraestructura o medioambientales). De hecho, los problemas con que puede encontrarse al tener en cuenta el peligro de calor extremo para su proyecto podrían haberse abordado en otra parte, y aprender de ello puede redundar en una gran eficiencia. Las redes sectoriales o de ciudades desempeñan un papel fundamental en la aceleración de la difusión de buenas ideas y mejores prácticas, tanto en el ámbito nacional como en el internacional. Ejemplos de dichas redes son: •REN21, la red Global Renewable Energy Network (www.ren21.net/about-ren21/about-us/); •ICLEI, Local Governments for Sustainability, red mundial de más de 1500 ciudades, poblaciones y regiones (www.iclei.org); •IUC, la Unión Internacional de Ferrocarriles, que representa al sector ferroviario (www.uic.org/). En caso de que su proyecto tenga que ver (o esté situado en) un entorno edificado, un punto de partida relevante para obtener ejemplos de buenas prácticas es el Second Assessment Report on Climate Change and Cities (ARC3.2), publicado por la Urban Climate Change Research Network (UCCRN). En particular, los casos descritos en “Case Study Docking Station” (http://uccrn.org/casestudies/), que pueden buscarse por ubicación geográfica o zona climática, proporcionan información muy importante.
La orientación profesional abarca desde el asesoramiento informal de expertos locales a una evaluación detallada y exhaustiva del riesgo de calor extremo específico de un lugar. El nivel de consulta necesario dependerá de la vulnerabilidad del proyecto y el nivel previsto de peligro de calor extremo. Como paso inicial, pida asesoramiento informal a los centros de conocimiento locales (centros de investigación, universidades), a fin de comprender mejor el peligro de calor extremo. Los investigadores y académicos, activos en los campos de la ingeniería o la evaluación del impacto climático y con experiencia en su ubicación de interés, pueden poseer un conocimiento detallado del peligro de calor extremo y recomendar conjuntos de datos clave y la información disponible en la zona de su proyecto. Con una evaluación del riesgo de calor extremo puede lograrse una comprensión más detallada del peligro de calor extremo en la zona de su proyecto. Esto le dará una imagen más localizada del riesgo de calor extremo que la proporcionada por la herramienta ThinkHazard!, pero todavía con una visión amplia de este. Estos estudios se llevan a cabo normalmente de forma remota, con el propósito de facilitar una evaluación genérica del riesgo de calor integrando la información disponible específica para un sector (p. ej., utilizando grados día de refrigeración en el caso del sector energético o umbrales de temperatura específicos para un tipo de cosecha). A este nivel se puede valorar realizar un modelo a gran escala, así como elaborar un mapa del riesgo de calor urbano en caso de que un proyecto esté situado en un entorno urbano. Una evaluación del riesgo de calor destacará esferas clave en las que tal vez se precise un estudio más detallado. Una evaluación del riesgo de calor específica para un lugar constituye la evaluación más detallada del riesgo de calor en la ubicación del proyecto y del impacto del calor extremo sobre los componentes sensibles al calor de infraestructuras críticas. Dichas evaluaciones también pueden proporcionar información relacionada con el proceso de diseño para minimizar el riesgo por calor y con el nivel de adaptación adecuado requerido. Las evaluaciones del riesgo de calor específicas para un lugar deberían llevarlas a cabo consultores con experiencia demostrada (pida referencias) en el campo de la evaluación del impacto climático y en el sector de estudio. Los consultores deberían ser capaces de demostrar su experiencia en la realización y provisión de evaluaciones del riesgo de calor y tener experiencia en la zona del proyecto, por ejemplo, en lo que respecta a los datos y la información disponibles y la legislación local. También deberían ser expertos en evaluar el impacto de futuras previsiones climáticas, considerando plazos que sean adecuados para el proyecto en cuestión. Con frecuencia, una evaluación específica para un lugar dependerá fuertemente de una modelización informática detallada de los impactos, como, p. ej., la modelización de la energía de los edificios o la modelización del rendimiento de cosechas. Dichos modelos también pueden utilizarse para simular escenarios para la adaptación, que pueden sugerir soluciones para combatir el peligro de calor extremo. Por ejemplo, algunos modelos energéticos de edificios permiten calcular el impacto de las medidas adaptativas contra el estrés térmico, como las pantallas solares, una mejor ventilación o el sombreado. Información adicional: • Evaluación energética de edificios a través de la modelización, utilizando el modelo EnergyPlus: http://energy-models.com/software/energyplus • Descripción general de la modelización del rendimiento de los cultivos: https://en.wikipedia.org/wiki/Crop_simulation_model • OMM y OMS, 2015. Heatwaves and Health: Guidance on Warning-System Development. Organización Meteorológica Mundial (OMM) y Organización Mundial de la Salud (OMS). OMS-N.º 1142. Disponible en: http://www.who.int/globalchange/publications/heatwaves-health-guidance/en/.
Los sistemas de alerta temprana por calor son instrumentos destinados a evitar impactos negativos durante las olas de calor. Si puede emitirse una alerta a tiempo, podrán ponerse en práctica procedimientos de mitigación. Los sistemas de alerta temprana por calor se basan en previsiones meteorológicas que se utilizan para predecir situaciones asociadas a los impactos adversos relacionados con el calor. Los sistemas de alerta temprana por calor se activan generalmente cuando se prevé que se superarán los umbrales de temperatura (o índice térmico) dados. La comunicación eficiente de las respuestas de prevención y ante las olas de calor es un componente importante. La mayor parte de los sistemas de alerta temprana por calor tienen como objetivo la salud de la población general e intentan inducir cambios en el comportamiento, garantizar el funcionamiento de los sistemas de emergencia, y proporcionar adecuadamente información a grupos vulnerables. Para consultar una descripción de las estrategias de intervención, véase la orientación de la OMM/OMS en: http://www.who.int/globalchange/publications/heatwaves-health-guidance/en/. Los sistemas de alerta temprana también pueden ser relevantes para otros sectores distintos al de la salud, permitiendo que p. ej. el transporte, la producción de energía o los operadores industriales actúen a tiempo para reducir los efectos de los extremos de tiempo caluroso en el sector en cuestión. Sin embargo, para sectores distintos del de la salud, podría valer la pena considerar indicadores alternativos del estrés térmico. Por ejemplo, en el caso de las plantas de generación de energía, podría ser relevante un indicador basado en el concepto de grados día de refrigeración. Si su proyecto proporciona un servicio crítico (producción y distribución de energía, operaciones ferroviarias), valore la posibilidad de aplicar medidas para garantizar que el proyecto pueda seguir funcionando en caso de calor extremo, como recurrir a medidas locales de refrigeración (rociar agua sobre secciones sensibles de líneas ferroviarias para un enfriamiento local y evitar el combado) o tener un sistema alternativo de suministro de energía (p. ej., en los hospitales). Averigüe si existe un sistema de alerta temprana por calor en su zona. En algunos casos, es viable establecer una conexión en tiempo real con el sistema de alerta temprana por calor mediante la recepción de mensajes de texto o correos electrónicos del operador del sistema cuando se alcanzan umbrales críticos de temperatura o de índices térmicos. Asegúrese de que cualquier previsión o alerta de calor extremo sea comunicada de forma rápida y clara a todo el personal y a los beneficiarios del proyecto en el lugar del proyecto, y desarrolle protocolos que definan las medidas que deben tomarse cuando se recibe una alerta. Para activos críticos o en red, los protocolos deberían advertir de una posible interrupción del servicio y destacar que pueden ser necesarios servicios de soporte de activos.
Al planificar un proyecto en cualquier sector o zona geográfica, tenga en cuenta los posibles efectos intersectoriales, los cuales son numerosos y pueden tener un efecto en cascada, en que los fallos relacionados con el calor en un sector tienen un efecto dominó en otros sectores. Esto tiene que ver con el posible alto grado de interdependencia de los sectores a los que puedan pertenecer distintos proyectos. Algunos ejemplos (no exhaustivos) de impactos intersectoriales iniciados por el calor extremo son los siguientes: • Calor extremo que provoca fallos en el sistema de transporte (p. ej., sobrecalentamiento de trenes) que pueden afectar a la productividad laboral al impedir que los trabajadores acudan a su trabajo. Un menor transporte también puede afectar la entrega de bienes, lo que también puede reducir la productividad. Los sistemas ferroviarios, que constituyen un grupo sensible dentro del sector del transporte, pueden enfriar las vías rociando agua sobre ellas, y mejorar la estabilidad y la resistencia de las vías férreas (utilizando, p. ej., traviesas de hormigón en vez de traviesas de madera sobre las que se apoyan las vías) y utilizar materiales que limiten la contracción/dilatación del asiento de la vía). Los sistemas de aire acondicionado en los trenes pueden beneficiarse de un mejor mantenimiento o de la instalación de sistemas con una mayor tolerancia al calor para impedir una interrupción temprana. Las carreteras pueden hacerse más resistentes al peligro de calor extremo utilizando asfalto de alta pureza resistente al calor (para evitar el ablandamiento excesivo del asfalto en condiciones de estrés térmico). • Los trabajadores en exteriores que experimenten estrés a causa del calor extremo pueden ver reducida su productividad. En el caso de los trabajadores agrícolas, esto puede afectar a la seguridad alimentaria en la zona del proyecto, que puede estar ya bajo presión por el impacto directo del estrés térmico sobre el rendimiento de los cultivos. Una menor producción de alimentos puede provocar adicionalmente una pérdida de ingresos para los trabajadores agrícolas. Nuevas prácticas laborales (p. ej., horario de trabajo adaptado durante las horas más frescas del día) o la provisión de sombra para evitar el estrés térmico podrían aumentar la productividad laboral de los trabajadores en espacios exteriores. Mejores diseños de construcción (mejor aislamiento, mejor masa térmica, pantallas solares, uso de ventilación nocturna de "enjuague" como forma de refrigeración pasiva) podrían favorecer la productividad de los trabajadores en espacios interiores. Además, el sombreado natural mediante árboles puede reducir considerablemente la carga térmica sobre los edificios. • Los fallos de las instalaciones de producción de energía relacionados con el calor pueden resultar en una menor productividad en las plantas de producción industrial. También pueden impedir el funcionamiento de los sistemas de refrigeración de los edificios, dando lugar a efectos negativos sobre la salud y afectando el funcionamiento de infraestructuras críticas como los hospitales. Pueden alterar el transporte al afectar el suministro energético de sistemas como los semáforos. La refrigeración de las plantas de producción de energía para minimizar el riesgo de fallo se puede lograr con medios tecnológicos, considerando, por ejemplo, opciones relativamente simples y de bajo costo como la explotación de fuentes de agua no tradicionales y la reutilización de las aguas de proceso, hasta medidas como la instalación de torres de refrigeración seca, tubos intercambiadores de calor y enfriamiento regenerativo. La red de distribución de electricidad puede reducir el sobrecalentamiento aumentando la capacidad del sistema, incrementando la tensión de las líneas eléctricas para reducir la caída de tensión, y añadiendo refrigerantes externos a los transformadores. • Muchos servicios esenciales, incluida la atención sanitaria, son muy sensibles a las formas en las que los extremos climáticos perturban a los edificios, el transporte y la electricidad. Si las infraestructuras urbanas son más resilientes, los resultados para la salud serán mejores en futuros episodios de calor. Además, en los servicios críticos que dependen del suministro estable de electricidad (hospitales, aeropuertos) quizás se deberían instalar generadores independientes capaces de funcionar durante apagones prolongados. • Los episodios de calor también someten a presión a los recursos hídricos, lo cual afecta no solo a los consumidores de agua o de electricidad, sino también a las industrias que dependen del agua para el transporte o el riego. Por ejemplo, si se toma agua potable de un canal, una mayor demanda de agua puede comprometer el transporte de los buques de carga en dicho canal. Inversamente, el riego puede reducir el suministro del agua potable. En general, periodos cálidos y secos dan lugar a una mayor competencia por los recursos hídricos. Tenga en cuenta las sucesiones de fenómenos que pueden redundar en el colapso de un sistema. Imagine un episodio de calor extremo combinado con una sequía. La provisión de energía queda comprometida debido a la falta de agua de refrigeración, por lo que cesa la refrigeración activa de los edificios (aire acondicionado), y quizá también en los hospitales (a menos que haya un suministro de electricidad de reserva que soporte las elevadas temperaturas). Al mismo tiempo, los problemas en la red de transporte obstaculizan el transporte de las víctimas de insolación a los hospitales. Durante los episodios de calor extremo se pueden desarrollar ciclos de retroalimentación negativa que exponen elevados niveles de sensibilidad en los distintos sistemas a cambios en las condiciones de funcionamiento. Por ejemplo, en caso de que un sistema de electricidad funcione con poca capacidad de reserva o redundancia, tendrá la consiguiente falta de resistencia a una perturbación inesperada como una ola de calor, durante la cual la demanda en la red es superior a la normal. La interrupción de solo una pequeña parte de la red eléctrica (debido, por ejemplo, a fallos de activos relacionados con el calor, como los que se producen en transformadores sometidos a un estrés térmico excesivo), junto con una menor eficiencia de transmisión, puede dar lugar a apagones de las principales líneas de transmisión, a la desconexión de carga y, en último término, a apagones generalizados. Los proveedores de infraestructuras y servicios esenciales deberían llevar a cabo pruebas de escenarios para episodios potencialmente más cálidos y prolongados para la continuidad del servicio. Estos análisis deben abarcar todo el sistema, de modo que tengan en cuenta de forma explícita los efectos en cascada. Para obtener información sobre las cadenas de fenómenos relacionados con el calor que puedan dar lugar al colapso de un sistema, véase un informe que describe el impacto de la grave ola de calor de 2009 que afectó al sur de Australia, el cual expone además una serie de estrategias de respuesta que se formularon posteriormente (Queensland University of Technology 2010. Impacts and adaptation response of infrastructure and communities to heatwaves: the southern Australian experience of 2009, report for the National Climate Change Adaptation Research Facility, Gold Coast, Australia; https://www.nccarf.edu.au/publications/impacts-and-adaptation-responses-infrastructure-and-communities-heatwaves). Cabe señalar que determinadas soluciones para la mitigación del calor extremo pueden también ser beneficiosas para otros tipos de peligros y activos. Por ejemplo, las infraestructuras ecológicas (incluido el uso de techos ecológicos, pavimentos porosos y parques urbanos) no solo reducen el estrés térmico (enfriamiento por evaporación y proporcionando sombra), sino que también pueden mejorar la gestión del agua de lluvia y reducir así el riesgo de inundación en las ciudades. Al permitir que el agua de lluvia se infiltre en el suelo, las infraestructuras ecológicas también suponen un medio importante para combatir la sequía en zonas urbanizadas. Por último, las infraestructuras ecológicas traen consigo una serie de beneficios asociados como la mitigación de los gases de efecto invernadero, un medio ambiente de mejor calidad y más agradable para los habitantes de las ciudades, y mayores beneficios sociales.
Las medidas adecuadas para gestionar las situaciones de exceso de calor dependen del sector considerado. • La productividad del ganado puede beneficiarse de unas mejores condiciones de ventilación y estabulación, así como de enfoques genéticos para obtener razas que posean una mayor resistencia frente al estrés térmico. Los animales que pastan se beneficiarán de la provisión de sombra. • En proyectos agrícolas, deberían considerarse respuestas de adaptación tecnológica como variedades de cultivo tolerantes al estrés, el riego, y mejores sistemas de vigilancia. Este sector también puede beneficiarse de sistemas de alerta temprana por calor. La silvicultura puede aprovechar una mejor gestión de los incendios forestales. • La productividad laboral puede beneficiarse de nuevas prácticas de trabajo (p. ej., horarios de trabajo adaptados durante las horas más frescas del día) para evitar el estrés térmico en quienes trabajan tanto en interiores como en exteriores. La productividad de los trabajadores en interiores se beneficiará de un mejor diseño de los edificios (mejor aislamiento, mejor masa térmica, pantallas solares, uso de ventilación nocturna de "enjuague" como medio de refrigeración pasiva). Además, el sombreado natural con árboles, p. ej., puede reducir considerablemente la carga de calor en los edificios. • Durante los episodios de calor extremo, el bienestar térmico en interiores puede mejorarse de forma evidente utilizando una refrigeración mecánica activa (aire acondicionado). Sin embargo, aparte de contribuir al aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, estos dispositivos emiten aire caliente al entorno exterior, por lo que incrementan el efecto de isla térmica urbana. Por último, el aire acondicionado puede ser poco fiable durante los episodios de calor si la producción o distribución de energía eléctrica se ve comprometida. • En los sistemas ferroviarios, que dentro del sector del transporte son un grupo muy sensible, se pueden enfriar las vías rociando agua en ellas, y mejorar la estabilidad y la resistencia de las vías (p. ej., utilizando traviesas de hormigón en vez de las de madera como soporte para las vías) y materiales para impedir la contracción/dilatación del asiento de la vía. Los sistemas de aire acondicionado en los trenes pueden beneficiarse de un mejor mantenimiento o de la instalación de sistemas con una mayor tolerancia al calor para impedir una interrupción temprana. • Las carreteras pueden hacerse más resistentes al peligro de calor extremo utilizando asfalto de alta pureza resistente al calor (para evitar el ablandamiento excesivo del asfalto en condiciones de estrés térmico). • La refrigeración de las plantas de producción de energía puede lograrse con medios tecnológicos, considerando, p. ej., opciones relativamente simples y de bajo costo como la explotación de fuentes de agua no tradicionales y la reutilización de las aguas de proceso, hasta medidas como la instalación de torres de refrigeración seca, tubos intercambiadores de calor y enfriamiento regenerativo. La red de distribución de electricidad puede reducir el sobrecalentamiento aumentando la capacidad del sistema, incrementando la tensión de las líneas eléctricas para reducir la caída de tensión, y añadiendo refrigerantes externos a los transformadores. • La producción de energía solar mediante paneles fotovoltaicos puede reducir las pérdidas de producción de forma pasiva mediante flujos naturales de aire o de forma activa mediante aire forzado o refrigerantes líquidos. • En general, los servicios esenciales que dependen de un suministro estable de electricidad (hospitales, aeropuertos) tal vez podrían considerar la instalación de generadores independientes capaces de funcionar durante apagones prolongados.
Las propiedades térmicas de los materiales de construcción urbana, junto con la disposición espacial de las zonas construidas, dan lugar al efecto de isla térmica urbana, que se caracteriza por una mayor temperatura general del aire y de la superficie en zonas urbanas, en comparación con sus alrededores rurales. Este fenómeno es particularmente notorio durante la noche, en la que una ciudad puede tener temperaturas 7-8 °C (12-14 °F) más cálidas que las de las zonas rurales contiguas. Es preciso señalar que otros tipos de áreas construidas, como áreas industriales o portuarias amplias, también pueden mostrar un efecto de isla térmica pronunciado.
La densidad urbana (o más generalmente la densidad de construcción) y la forma afectan la intensidad general del efecto de isla térmica. Por tanto, cuando su proyecto contemple la construcción de una obra de infraestructura significativa, es importante tener en cuenta el impacto del proyecto en la alteración de las condiciones microclimáticas locales, y de cualquier peligro extremo conexo.
Como orientación general (pero muy aproximada), las características de la superficie modificada afectan la atmósfera por encima de ella a una altura de hasta el equivalente del 1 % de la extensión horizontal de la superficie del proyecto. Por ejemplo, en el caso de una nueva instalación industrial que se extienda a lo largo de un área con un diámetro de, digamos, 1 kilómetro, es probable que se afecte la atmósfera hasta una altura de aproximadamente 10 metros. Esto significa que, p. ej., el funcionamiento de un componente crítico de una infraestructura, como un transformador en la zona del proyecto, podría verse afectado negativamente por el calor siempre que esté situado a menos de 10 metros del altura. (Dependiendo de las condiciones atmosféricas y de la solidez de la estructura del proyecto, esta altura puede ser superior o inferior; una vez más, los valores numéricos dados aquí son, en el mejor de los casos, indicaciones aproximadas).
Las opciones adaptación climática para el entorno construido que pueden ayudar a evitar un aumento del peligro por calor pueden subdividirse en tres categorías: medidas grises, verdes y blandas.
• Las medidas grises son medidas basadas en los materiales tecnológicos y de construcción (y en el gasto en infraestructuras). Algunos ejemplos son el enfriamiento a través de un diseño mejorado, como el uso de aislamiento, pantallas solares en edificios expuestos, y la creación de ventilación natural y sombra. La selección de los materiales de construcción y de recubrimientos reflectantes (p. ej., tejados blancos) puede mejorar el rendimiento del edificio gestionando el intercambio de calor en la superficie. Modificar la forma y la disposición de edificios y distritos urbanos puede proporcionar una refrigeración y ventilación que reduzcan el consumo de energía y que permitan a los ciudadanos soportar unas temperaturas más altas y una escorrentía más intensa. La refrigeración activa mediante dispositivos de aire acondicionado también constituye una medida gris, si bien esta opción debe considerarse cuidadosamente, dado que puede dar lugar a un aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, y a un mayor efecto de isla térmica urbana al emitir aire caliente al entorno exterior.
• Las medidas verdes dependen de la vegetación como medida adaptativa. Invertir en ecosistemas urbanos y en infraestructuras ecológicas puede proporcionar soluciones eficaces en función de los costos y basadas en la naturaleza para adaptarse a extremos climáticos mientras se crean también oportunidades para aumentar la igualdad social, las economías verdes, y el desarrollo urbano sostenible. Aumentar la cubierta vegetal en un entorno construido puede reducir al mismo tiempo las temperaturas en el exterior, la demanda de refrigeración de los edificios, la escorrentía y la contaminación al tiempo que se captura carbono. Cuando se potencian las infraestructuras ecológicas, es importante establecer un programa de riego adecuado para garantizar su sostenibilidad. Un problema importante al considerar las medidas verdes es que, aun cuando dichas soluciones pueden ser muy eficaces, sostenibles, y proporcionar una serie de beneficios asociados, su impacto es generalmente muy local. Por ejemplo, los techos ecológicos pueden tener un gran impacto sobre el edificio que cubren, pero en general afectan solo de forma modesta el efecto de isla térmica urbana en su conjunto. Por su parte, los parques urbanos, pese a que reducen con mucha eficacia el estrés térmico, únicamente lo hacen dentro de sus límites, y el impacto se pierde rápidamente al salir de ellos..
• Las medidas blandas tienen por objeto concienciar y provocar cambios en la organización y el comportamiento para afrontar mejor el peligro de calor extremo. La concienciación general es fundamental en el despliegue de medidas blandas. Los sistemas de alerta, los planes de acción por calor, y el establecimiento de estructuras institucionales adecuadas también forman parte de ellas, al igual que la preparación del sistema de atención sanitaria y social y la adaptación de los códigos de construcción. El desarrollo de planes de acción salud-calor es un ejemplo de medida blanda.
Como primer paso para conseguir información sobre el peligro local de calor extremo en la zona de su proyecto, deberá pedir información a los organismos meteorológicos nacionales o regionales, que con frecuencia disponen de registros y estadísticas sobre la incidencia del calor extremo. En caso de que su proyecto esté situado en un entorno edificado (ciudad, puerto o zona industrial de gran envergadura), compruebe si hay mapas locales de calor disponibles, incluida una representación del efecto de isla térmica urbana. Las zonas urbanas son generalmente más cálidas que su entorno rural debido a las distintas características térmicas de los edificios y las superficies pavimentadas en comparación con las superficies naturales. Aun cuando la diferencia de temperatura resultante es en promedio de unos pocos grados, las temperaturas en zonas urbanas o portuarias pueden superar a los valores rurales en hasta 7-8 °C (12-14 °F) e incluso más durante la noche en condiciones favorables. Estas mayores temperaturas urbanas no se incluyen en la evaluación del peligro de calor extremo de la plataforma ThinkHazard!. Además, la información obtenida del servicio meteorológico nacional no abarcará probablemente los efectos urbanos, dado que sus procedimientos de observación suelen no incluir las zonas urbanas. Lo ideal es que el nivel de resolución espacial de un mapa de calor local sea del orden de unos cientos de metros o mayor, y que permita identificar las denominadas “zonas de puntos calientes”. Evalúe si existen reglamentos locales para el calor extremo, como definiciones nacionales o regionales utilizadas para definir los episodios de olas de calor. No existe una definición generalmente aceptada de “ola de calor”, sino que difiere entre países y sectores económicos. Evalúe si los reglamentos locales incluyen planes de acción en la esfera de la salud y el calor y reglamentos de salud y seguridad tales como tiempos de descanso obligatorio en el puesto de trabajo en caso de calor extremo. Para los proyectos de infraestructuras, verifique si existen reglamentos locales en cuanto a los códigos de construcción (p. ej., que contengan referencias a prácticas u obligaciones de construcción resistente al clima, como techos ecológicos), la resistencia al calor de los materiales utilizados en la infraestructura del transporte (p. ej., riesgo de combado de vías férreas como resultado de las altas temperaturas, umbrales de temperatura de fusión del asfalto, capacidad de carga máxima de dispositivos que enfríen grandes infraestructuras informáticas). Cuando recabe información local, asegúrese de tener en cuenta el tipo correcto de indicador para su sector de interés. Para proyectos que impliquen problemas potenciales para la salud o para la productividad laboral, existen varios indicadores del "bienestar térmico humano". Para el sector energético puede ser más relevante un indicador basado en el concepto de "grados día de refrigeración". El rendimiento de los cultivos se regirá por otros indicadores que contienen umbrales de temperatura que pueden variar según el tipo de cultivo, y que tal vez sea necesario combinar con un indicador de estado de sequía. Reúnase con organizaciones sectoriales para analizar la vulnerabilidad local según la experiencia pasada. Para el peligro de calor extremo, considere las siguientes organizaciones: • autoridades de salud pública • asociaciones laborales • organizaciones de transporte (por carretera, ferroviario, acuático, aéreo) • el sector agrícola • el sector de la producción/distribución eléctrica • operadores de plantas industriales Intente obtener pruebas de episodios anteriores de calor extremo. Los informes sobre episodios anteriores de calor extremo, si los hubiera, pueden ser muy valiosos, especialmente si formulan recomendaciones y medidas para afrontar el calor extremo. También es recomendable buscar ejemplos de buenas prácticas en otros países, regiones y lugares que muestren un nivel comparable de peligro de calor extremo y que tengan características similares al proyecto (p. ej., sector similar, las mismas características de infraestructura o medioambientales). De hecho, los problemas con que puede encontrarse al tener en cuenta el peligro de calor extremo para su proyecto podrían haberse abordado en otra parte, y aprender de ello puede redundar en una mayor eficiencia. Las redes sectoriales o urbanas desempeñan un papel fundamental en la aceleración de la difusión de buenas ideas y mejores prácticas, tanto en el ámbito nacional como en el internacional. Ejemplos de dichas redes son: • REN21, the Global Renewable Energy Network (www.ren21.net/about-ren21/about-us/); • ICLEI, Local Governments for Sustainability, red mundial de más de 1500 ciudades, poblaciones y regiones (www.iclei.org); • IUC, la Unión Internacional de Ferrocarriles, que representa al sector ferroviario (www.uic.org/). En caso de que su proyecto tenga que ver con un entorno edificado (o esté situado en él), un punto de partida relevante para obtener ejemplos de buenas prácticas es el Second Assessment Report on Climate Change and Cities (ARC3.2), publicado por la Urban Climate Change Research Network (UCCRN). En particular, los casos descritos en “Case Study Docking Station” (http://uccrn.org/casestudies/), que pueden buscarse por ubicación geográfica o zona climática, proporcionan información muy importante.
| Alto | Bajo |
| Medio | Muy bajo |
Based on the global extreme heat maps published by GFDRR-VITO (2025). Available for download at Risk Data Library.
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